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Historia del Banco de Venezuela

Camino a la inclusión

El 3 de julio de 2009 se escribió el capítulo más reciente e importante de la historia del Banco de Venezuela, cuando se formalizó el traspaso de sus acciones nuevamente al Estado venezolano, como parte de una estrategia del Gobierno Nacional para favorecer el impulso de programas en áreas estratégicas para el desarrollo económico y social del país, como agricultura, energía, vivienda, educación, turismo y economía comunal.

La adquisición de la Institución vino a fortalecer el Sistema Financiero Público y expandió el horizonte del Banco hacia una visión incluyente, amplia y democrática de los servicios financieros, los cuales a fin de cuenta son una vía para beneficiar al pueblo venezolano.

Estas características se afianzaron con la adquisición del Banco de Venezuela por parte del Estado, fortaleciendo aún más la imagen de solidez y confianza porque ha vuelto a ser una marca venezolana, manejada por venezolanos.

Desde el 2009 hasta hoy, tres han sido los presidentes designados por el Ejecutivo Nacional para dirigir la Institución. El Coronel Rodolfo Marco Torres, actual presidente del BDV, fue designado el 16 de mayo de 2011, en Gaceta Oficial 39.674, momento en el cual también asumió el cargo de Ministro de Estado para la Banca Pública, con el principal objetivo de impulsar el liderazgo del Banco de Venezuela como banco del Estado y sumar esfuerzos para garantizar la eficiencia en el Sistema Financiero Público.

Esto se ha plasmado en cada acción que lleva a cabo el Banco de Venezuela, y esa es la percepción que tienen los clientes y usuarios. Es un logro adicional para la Institución haber crecido con el objetivo de llevar a cada vez más venezolanos los servicios bancarios, bajo los principios de equidad y justicia social; sin dejar de atender oportunamente a los venezolanos afectados por la inadecuada gestión realizada por varios bancos privados, lo cual llevó a la intervención o liquidación de éstos.

El Banco de Venezuela consolidó entonces su imagen como institución refugio tras el proceso de intervención y liquidación de Instituciones Financieras, símbolo de la confianza que los usuarios depositan en el Banco de Venezuela gracias a una gestión financiera humanista, efectiva y eficiente.

Además, desde la compra del Banco por parte de la República se cumple con todas las carteras dirigidas, incluso sobrepasó la exigencia de ley, y con el programa de Educación Financiera apalancó los Terminales Bancarios Comunales e incorporó un concepto hasta ahora inédito en el Sistema Financiero Nacional, que fomenta la cultura de ahorro y la cultura de pago.

De esta forma los usuarios generan una nueva conciencia al momento de honrar las responsabilidades adquiridas. El compromiso de pago de los clientes del Banco de Venezuela creció, ya que el índice de morosidad es el más bajo del sistema financiero.

Estos son sólo algunos de los muchos avances gracias a las políticas diseñadas por el Gobierno Bolivariano. Bajo sus lineamientos, la gran familia Banco de Venezuela ha logrado que hoy la Institución esté a la vanguardia y que sus dividendos puedan ser utilizados en beneficio de quienes más lo necesitan.

Por eso, el compromiso con Venezuela es cada día mayor, para ampliar las oportunidades de crédito y ahorro, sin descuidar la rentabilidad, sostenibilidad y seguridad que toda entidad bancaria debe garantizar a sus clientes y usuarios; en correspondencia con nuestros valores de disciplina, inclusión, responsabilidad y vocación de servicio.

Eso sólo es posible a través de la visión de una nueva banca, que mire hacia la inclusión que genera desarrollo y bienestar colectivo, entendiendo las necesidades del usuario. Dejando atrás la perspectiva de lucro y proyectando la nueva visión de llevar calidad de vida a la población venezolana bajo la visión de lograr el Vivir Bien de la familia venezolana.

Hoy en día, el esfuerzo, la disciplina, el ímpetu y la vocación de servicio que identifican al Banco de Venezuela constituyen el motor que lo mantiene entre los líderes del sistema, con una gestión que se traduce en beneficios para el ciudadano común y que seguirá marcando la pauta como un Banco que sigue el camino de la inclusión de todos los venezolanos al sistema financiero.

Más de un siglo

El Banco de Venezuela es parte fundamental de la historia financiera nacional. Fue fundado a finales del siglo XIX y tuvo la responsabilidad de la emisión de monedas, hasta que fue creado el Banco Central de Venezuela; además de recaudar y financiar al Gobierno y algunas actividades particulares en el área financiera.

Como resultado de la fusión del Banco Comercial en una nueva estructura, surgió el Banco de Venezuela, fundado por Manuel Antonio Matos el 2 de septiembre de 1890, cuando se inscribió ante el Registro de Comercio. Inició sus actividades con un capital de Bs. 8.000.000, bajo el gobierno de Raimundo Andueza Palacio.

Los primeros años de la Institución fueron difíciles, y es en 1917 cuando ésta inicia su ampliación en materia financiera al ofrecer a su clientela comercial el nuevo servicio de descuento de efectos comerciales (aceptaciones y pagarés). En la década de los 20, el Banco suministró líneas de crédito a numerosos comerciantes y agricultores.

Luego, el período 1930-1950 marcó la entrada del país al siglo XX, gracias a las importantes instituciones y leyes creadas entre 1936 y 1940 por el gobierno del General Eleazar López Contreras, tales como: Banco Obrero, Banco Central de Venezuela, Contraloría General de la República, Ley del Trabajo, Reforma de la Ley de Hidrocarburos y Ley del Seguro Social Obligatorio entre otras.

En 1936, como parte de su diversificación operativa, el Banco de Venezuela participó activamente en el negocio del oro por cuenta del Gobierno. En 1938, con motivo de la nueva Ley del Trabajo, se creó el Departamento de Ahorros, el cual marcó el inicio del pago de intereses sobre los depósitos.

Para el año 1961 la Institución comenzó a recibir depósitos a plazo fijo, y seis años después realizó la primera operación bancaria en línea de la banca comercial venezolana. La década de los 70 fue la de la expansión geográfica nacional e internacional y de la diversificación financiera.

En 1976 el Banco arribó a la oficina N° 100, que es la de Los Ruices en Caracas. En 1977 se estableció la primera unidad internacional del Banco en New York, la cual se convirtió en agencia al año siguiente. A ello le siguió, en 1979, la constitución del Banco de Venezuela N.V. en Curazao.

Al final de la década de los 70, la labor financiera se expresó a través de créditos concebidos por el orden de Bs. 5.369.909,39, de los cuales un 16.22% fueron destinados a la actividad agropecuaria, que para entonces era objeto de una atención especial en el país.

En 1984 el Banco ocupó su nueva sede, con una estructura moderna y avanzada, y en 1987 se convirtió en SAICA, dándole forma institucional a la amplia distribución accionaria.

En el mes de julio de 1984, el Banco de Venezuela pagó el dividendo N° 1.000, una noticia que fue reseñada por los impresos más importantes del país. Los titulares de los periódicos destacaron al Banco como la única entidad privada que había pagado por 84 años consecutivos dividendos a sus accionistas.

A la vanguardia tecnológica, durante el mes de julio de 1985, el Banco de Venezuela puso en funcionamiento los cajeros automáticos.

Durante el año 1988 se lanzaron al mercado las tarjetas de crédito Mastercard y Visa. También se destacaron los desarrollos de la banca electrónica al servicio del cliente las 24 horas, a través de una amplia red de autobancos, cajeros automáticos, cajeros personalizados, terminales en punto de venta y videos interactivos.

En 1991, por primera vez se incorporó el uso de la tarjeta de débito para movilizar cuentas de ahorro. El producto se llamó "Ahorro Clave".

Como consecuencia de un conflicto accionario de casi tres años de duración, el 27 de abril de 1993 fue tomado el control accionario del Banco de Venezuela por una alianza financiera encabezada por el Banco Consolidado y respaldada por los grupos financieros Progreso y Unión.

Luego de 15 meses de gestión de la alianza financiera antes mencionada, el Estado venezolano resolvió, el 9 de agosto de 1994, estatizar y adquirir la mayoría accionaria del Banco de Venezuela. Después de dos años el Banco contaba con un patrimonio de 103.345 MM (US$ 217 MM). En diciembre de 1996, Fogade llevó a cabo la subasta del Banco de Venezuela, acto en el cual el Grupo Santander se adjudicó el 93,38% del paquete accionario de la Institución por un monto de US$ 351,5 MM.

El 06 de octubre de 2000, el Banco de Venezuela firmó un acuerdo con los accionistas mayoritarios del Banco Caracas para la adquisición de esa entidad. El 8 de diciembre, finalizada la Oferta Pública de Toma de Control (OPTC), se llevó a cabo el cruce del 93,09% de las acciones del Banco Caracas, pasando dicha institución a pertenecer al Banco Santander Central Hispano, a través de su filial Banco de Venezuela. Esta fue la fusión más grande en la historia del Sistema Financiero venezolano

Caracas, 18 enero 2017
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